SOS: ¿qué hacer ante un conflicto laboral?

SOS: ¿qué hacer ante un conflicto laboral?

Son inevitables, peligrosos y necesarios. Son los conflictos laborales y sí, has leído bien, son necesarios. Siempre que se trabaja con otras personas se crean relaciones y roces. El roce, a veces hace el cariño y otras, se queda en eso, en puro roce. Así que siempre que haya más de una persona se producirá algún conflicto porque son múltiples las personalidades que interaccionan y las funciones a desempeñar en una empresa.

Y esto no tiene por qué ser negativo ya que las diferencias personales enriquecen al equipo de trabajo. Además, si el conflicto acaba solucionado, la relación entre compañeros saldrá reforzada y la productividad del equipo también aumentará.

Para no hacer que un conflicto laboral se convierta en la III Guerra Mundial hay que evaluar la situación, saber quiénes son los implicados y cuáles son los intereses de las partes implicadas. La moderación, la empatía y la mediación serán los mejores aliados para llegar a una solución en un conflicto de trabajo.

Hay que considerar las emociones, sentimientos, visiones y formas de afrontar un conflicto. Normalmente existen tantas formas de afrontarlo como las personas implicadas en ellos, aunque siempre suelen adoptarse estas actitudes:

Negación: ¿Conflicto?, ¿qué conflicto?. Cuando se opta por la negación, se quiere creer que no existe ningún conflicto. Se cree que lo mejor es dejarlo todo como está ya que alterando la situación no se llegará a ninguna parte. En este caso, será mejor recapacitar, ver qué es lo que molesta y cómo se podría solucionar.

Evasión: El tiempo lo cura todo. O no. Cuando se adopta esta actiud se cree que dejándolo para mañana se solucionarán los problemas. Se ve el conflicto, a diferencia de cuando se niega, pero se pospone en el tiempo creyendo que se solucionará solo. Craso error. Lo mejor es dialogar manteniendo la calma y reconocer que existe un conflicto para poder solucionarlo. Fomentar la comunicación dentro del equipo de trabajo ayudará a mejorar el funcionamiento de la empresa.

Rendición: Está bien, tú ganas. Se le da la razón al otro y se dejan atrás las propias opiniones con tal de evitar problemas. Este modo consiste en rendirse ante las opiniones ajenas. Aunque el hecho de ceder en partes está bien, no está tan bien cuando se cede en todo. Cada persona tiene sus opiniones y sus enfoques y jamás se llegará a un clima laboral óptimo si no se dialoga y se llega a una posición aceptada por las dos partes enfrentadas.

Colaboración: Dialogar y tratar de llegar a un acuerdo. No es una actitud muy frecuente pero es una de las mejores opciones. Adoptando esta actitud se valorarán las distintas opiniones y enfoques de las partes implicadas y se llegará a discutir sobre el origen del conflicto para llegar a una solución. En este caso es importante adoptar una visión global. Intereses personales aparte.

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Pasos a seguir para actuar en un conflicto laboral

A pesar de que las actitudes más frecuentes son estas, cada persona tendrá una manera diferente de reaccionar. Cada situación es distinta porque son muchos factores los que entran en juego (nivel de estrés, clima laboral antes del conflicto, la relación entre empleados…) pero negarlo o esconderse no es la mejor opción en ningún caso.

Una vez que se haya evaluado la situación, es momento de actuar:

1.- Detecta el problema y mantén la calma: Lo primero que se debe de tener en cuenta es el origen del problema: por qué se ha producido, cuándo, quiénes son los implicados, cuáles son tus opiniones al respecto. Si lo evades, irá a peor. Reunirse, hablar o incluso discutir puede ser algo positivo a la larga. Eso sí, la calma debe estar muy presente cualquiera que sea el motivo de la discusión. Recuerda que los conflictos laborales tienen un alto componente emocional y la ira o la frustración pueden aparecer fácilmente.

2.- Recuerda los objetivos y los resultados que deseas obtener: Antes de intervenir, valora lo que pretendes conseguir. Piensa cuál es el motivo del conflicto y dónde se produce el choque de intereses para ver cómo puede solucionarse. Si el choque de intereses se produce por algo personal, quizá lo mejor sea guardar la distancia. Si el conflicto afecta a la empresa, busca el bien común. El trabajo en equipo será mejor si se solucionan los conflictos que afecten al grupo.

3.- Ponte en el lugar del otro: Si crees que posees la verdad universal lamento decirte que eso no importa. No importa quién tenga la razón porque la solución de un conflicto pasa por ponerse en el lugar del otro y estar dispuesto a ceder. Nunca insultes o ataques al otro. Si se quiere llegar a una solución se necesita respeto y, normalmente, se tendrán que dejar las razones y las emociones a un lado y escuchar al otro para poder llegar a un punto intermedio.

4.- No proclames paz y amor: Mediar en una discusión pidiendo paz, no suele ser una de las mejores opciones. Cuando se pide paz, se está limitando a los demás para que expresen sus opiniones y eso no contribuye a solucionar el conflicto. Crea un clima donde se pueda dialogar y organiza una reunión para aproximar visiones: será más productivo.

5.- No te aferres al resultado y… borrón y cuenta nueva: Ganes o pierdas, una vez que esté solucionado, toma distancia del conflicto. No importa que sigas pensando que tenías la razón; eso solo empeorará tus relaciones y el problema no quedará totalmente resuelto. Es momento de aceptar las diferencias y de reconocer que no siempre se puede tener la razón. El rencor puede ser uno de los peores enemigos en esta fase. Es hora de hacer borrón y cuenta nueva.

Y tú, ¿cuáles crees que son los pasos a seguir para solucionar un conflicto en el trabajo?

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