Nunca hagas esto ¡Destrozará tu productividad!

Nunca hagas esto ¡Destrozará tu productividad!

Uno de los aspectos profesionales que más se valoran en el entorno laboral es la productividad que las organizaciones llegan a alcanzar. Para ello, estas se proveen de personal eficiente que, sin embargo, está expuesto a una serie de factores que puede erosionar su componente productivo. Por ello, es recomendable que todo profesional se aleje de dichas prácticas, como las que se enuncian a continuación.

Confianza en la mente. Es habitual que uno anote cosas relevantes en su jornada laboral diaria. Sin embargo, este hábito no se circunscribe a todos los aspectos que se han de tener en cuenta y a menudo su anotación queda relegada a su recuerdo mental. Y, en este sentido, la memoria puede jugar malas pasadas y hacer caer en el olvido esa actividad que debería haberse anotado. Por eso, lo mejor es no confiar en exceso en la mente y aprovecharse de las herramientas que las nuevas tecnologías nos proporcionan para no caer en olvidos. 

De igual manera, es habitual no valorar la complejidad exacta de las tareas que se deben resolver. En este sentido, se suele valorar erróneamente el tiempo y los esfuerzos que las tareas requieren, por lo que en muchas de las ocasiones se acaba con el trabajo a medias o con una acción procrastinada, es decir, si bien se termina, esta lleva mucho más tiempo de lo que realmente necesita. Es por ello que uno ha de pretender apreciar correctamente las complejidades que engloban las tareas, ya que esta permite visualizar cuando se puede realizar y ubicarla mentalmente.

En esta línea, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones la pérdida de productividad es consecuencia de una gestión ineficaz del tiempo. Así, pese a que muchos se consideran organizados y planifican las acciones a llevar a cabo, suelen caer en el fallo de no tener en cuenta los imprevistos, las interrupciones o cómo se encontrarán anímicamente antes de realizar las actividades propuestas. De ahí que sea vital organizar el tiempo de una manera realista, incluyendo todos los posibles condicionantes que pueden afectar al trabajador.

Dentro de estas tareas, además, es frecuente que no se revisen los asuntos a abordar de una manera profunda y se caiga en la superficialidad. Es por ello que resulta conveniente alcanzar un nivel casi “burocrático” de las actividades y ordenar la lista de tareas a abordar, mirar a semanas vista las responsabilidades y desarrollar varios niveles diferentes de revisión.

En otro orden de asuntos, también hay que tener en cuenta que la pérdida de productividad puede venir a través de otros aspectos, como infravalorar el efecto positivo de las pausas. Así, la mayoría de los expertos en productividad coinciden al afirmar que entre tarea y tarea lo más conveniente es tener un descuento. Sin embargo, hay que procurar no convertir la pausa en un hábito y que esta no se alargue demasiado, ya que empeorará el rendimiento final.

En este sentido, no desconectar también puede jugar en contra de la productividad. Esta capacidad de desconexión no es solo  dejar de lado el trabajo cuando termina el horario laboral: también de disponer de tiempo de calidad a través de aficiones o de relaciones con otros que disfrutar por puro placer y que son una fuente de crecimiento personal. Es decir, la sustitución de las preocupaciones y el estrés generado por el esfuerzo del trabajo por algo placentero.

Por último, también se ha de evitar la falta de criterio a la hora de establecer prioridades. O lo que es lo mismo: caer en la actividad sin ninguna dirección fija. En de ahí que sea recomendable trabajar con una visión de futuro, definiendo un propósito y concentrando las fuerzas a través de unos objetivos a alcanzar. De lo contrario, lo que acaba marcando el día a día son las urgencias, las fechas de entrega fijadas por otros y los caprichos.


Yepali

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