La actitud, tu mejor arma para ser el mejor negociador

La actitud, tu mejor arma para ser el mejor negociador

Lo leemos diariamente en las redes sociales para empresas: de la actitud de un negociador hacia el otro depende la posición que este adopte y, por extensión, el resultado final de la negociación. Esta postura, se expresa en la comunicación, por lo que para cualquier gestor o responsable de una organización analizar su actitud resulta tremendamente conveniente si desea lograr resultados óptimos a través de un proceso de negociación.

 

En primer lugar para que un candidato se convierta en un buen negociador, ha de tener una correcta actitud de escucha. Así, el buen negociador se distingue por escuchar activamente, lo que le ayuda a entender y comprender a la otra persona. Esta escucha activa no se produce cuando acerca el oído frente a las palabras, sino cuando observa y percibe la actitud de su interlocutor. De hecho, la escucha eficaz es aquella en la que el buen negociador escucha más de lo que habla, pues dicha actitud le permite evitar prejuzgar a la otra persona.

 

La tranquilidad es otra de los rasgos que definen la actitud de un buen negociador. Es por ello que en las conversaciones este tipo de personas se mantienen calmadas y serenas. En la misma línea, esta actitud queda definida a través de una postura paciente y tolerante por parte del negociador, sobre todo en aquellas situaciones de las que puede desprenderse un fracaso. Es por ello que en estas ocasiones un buen negociador rechaza mostrarse demasiado ansioso por ser visto o escuchado, pues tal postura puede percibirse como un signo de inseguridad.

 

Otra de las cualidades que marcan la buena actitud de un negociador es su capacidad de análisis y observación. En este sentido, el buen negociador percibe de inmediato las muestras que conspiran en el proceso de escucha, tales como la desconcentración, la presión o la interrupción. Asimismo, antes de responder a un comentario o pregunta, todo buen negociador se asegura de haber entendido correctamente el mensaje.

 

Capacidad receptiva y transmisión

 

Entre las cualidades que se distinguen de la actitud de un buen negociador también destaca su postura receptiva. La misma se transmite a través de su comunicación no verbal, por lo que este profesional ha de procurar que su cuerpo, mientras escucha, no asuma posturas negativas que comunicen rigidez, fastidio o desatención. En resumidas cuentas: el buen negociador se encarga de armonizar sus palabras a través de sus gestos.

 

Para fomentar una transmisión efectiva de la negociación, el responsable de esta se encarga de construir un proceso de comunicación en el que el lenguaje común sea la base. Además, procurar sostener un diálogo constructivo y beneficioso para todos los actores que forman parte del encuentro, lo que en paralelo potencia un buen clima de reunión.

 

En este sentido, se ha de destacar que todo buen negociador se distingue por desechar de su lenguaje las palabras agresivas. Una actitud con la que este evita convertirse en rehén de reuniones y encuentros largos e improductivos. Dentro de ellos, todo buen negociador ha de ser consciente de la importancia de modular su tono de voz, por lo que intentará no ser monótono a la hora de comunicarse.

 

De la confianza a la búsqueda de soluciones

 

Al hilo de esta cualidad, todo buen negociador deberá tender a hablar con fluidez y utilizar mensajes claros en los que no existan detalles excesivos. De la misma manera, tendrá que trabajar para no caer en generalizaciones a la hora de transmitir un mensaje.

 

Es por ello que, en caso de percibir que su mensaje no está llegando con la eficacia que presuponía, y ante una actitud de sus interlocutores opuesta a la que buscaba, el buen negociador se distinguirá por ser respetuoso con estos, lo que ayudará a generar lazos de confianza en su relación. Así, queda claro que a través de su actitud este tipo de negociador entiende que la resistencia que se genera en su entorno ha de ser comprendida antes que peleada.

 

Por último, todo buen negociador percibe que la primera oferta es la que determina el tono de la negociación. Un motivo por el que fabrica propuestas que buscan soluciones. En este objetivo la actitud mostrada distinguirá al buen negociador del negociador común, ya que en el caso de que existan diferencias intentará pactarlas, no huir de ellas.


Yepali

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