Las empresas tienen que apostar por la transformación digital de personas y procesos para ser más competitivas

Innovación y transformación digital en la empresa

Muchos han oído el mensaje, incluso hablan de ello con otros empresarios o compañeros, pero de ahí a atreverse a dar el paso… Eso es otro cantar. La transformación digital de los negocios es una realidad muy asentada en algunos sectores y un anhelo o temor en otros, según se mire. Especialmente son las grandes empresas las que apuestan por la innovación digital, dispuestas a seguir siendo competitivas y a granjearse un futuro más sostenible en un mercado feroz y cambiante.

Pero, ¿qué pasa con las pymes o los autónomos? Algunos nuevos emprendedores ya nacen la cuestión digital en mente, pero otros empresarios de la pequeña y mediana empresa aún se resignan a cambiar su modelo de negocio o su forma de trabajar.

El miedo al cambio es inherente al ser humano pero, al igual que en lo personal enfrentarse a retos, superar temores y tomar decisiones puede causar bienestar y beneficios, en la vida laboral también.

Los nuevos recursos digitales y las nuevas tecnologías pueden ser muy ventajosas a la hora de simplificar procesos, minimizar costes, aumentar la producción y la cuota de mercado.

Podríamos decir que el disponer de sitios web interactivos y redes sociales ya ha calado en muchos empresarios pero, ¿qué hay de transformar los procesos de trabajo y capacitar digitalmente a los trabajadores? Esto es cuestión pendiente. Eso sí, los que se han sacudido las reticencias y han emprendido este cambio han percibido sus beneficios. Pero, ¿cuáles son?

¿Qué se gana con una transformación digital interna?

Sin duda, innovar digitalmente en procesos y personas implica formar a los empleados en nuevas competencias ligadas a la tecnología, proporcionarles modernas herramientas de comunicación y colaboración online que agilicen su trabajo. Cada vez hay más gestores de proyectos online y oficinas virtuales para la empresa, los departamentos o sus equipos. ¿Y qué ofrecen a sus usuarios? Mensajería instantánea, espacios virtuales de almacenamiento, compartir y editar documentos, recursos dar de alta y hacer seguimiento de tareas y objetivos. Son una gran opción para centralizar el trabajo, acercarse a proveedores y clientes y conectar equipos remotos. Y es que los dispositivos móviles han cambiado nuestro día a día y ahora también nuestra manera de trabajar.

Muchas de estas herramientas digitales ya las usamos de forma privada (para compartir fotos, apuntes, facturas o documentos) así que, ¿por qué esa reticencia a usarlas dentro de las compañías? Muchos empleados estarían encantados de abandonar las cadenas de emails y las largas reuniones. Una nueva organización del trabajo es posible. Es más, implementar aplicaciones colaborativas o redes sociales empresariales no es tan caro, ya que son productos escalables que cubren las necesidades de cualquier tipo de empresa, sea cual sea su tamaño o sector.

Eso sí, todos, desde los directivos a los empleados, deben conocer cómo les cambiará la vida esta tecnologíasus beneficios a corto y largo plazo. Se trata de un cambio en la cultura laboral no exento de dificultades por lo que será bueno planificar su implantación de forma rigurosa.

El objetivo es centrarse en los trabajadores, en el capital humano, y que este trabaje según sus términos, fomentando el pensamiento creativo e innovador, y no atascarlo tras montañas de informes y tediosas tareas. Los equipos motivados serán más productivos y esto redundará en el éxito de la compañía. No cabe duda de ello.

En un país caracterizado por la cultura del ‘trabajar cada vez más con menos recursos’ resulta más inteligente apostar por el ‘trabajar mejor para trabajar menos’, y poder conciliar mejor familia y trabajo. Los últimos datos sobre productividad laboral colocan a España en un lugar muy mejorable, en el ecuador de una lista de 30 países (según datos de la OCDE de 2013, el puesto número 13), al mismo nivel que Grecia o Italia. Largas jornadas, absentismo laboral y gestión ineficaz, que podría irse sustituyendo por incentivos a la productividad, reconocimiento de los logros, retención del talento y jornadas más eficientes.

Pero la innovación debe estar alineada con los valores y objetivos de la empresa y precisa de una comunicación bidireccional y líderes que guíen el cambio. Innovar es el efecto o la acción de hacer algo diferente a lo habitual, así que si lo habitual no está dando tan buenos resultados, ¿por qué no cambiar?


Yepali

Plataforma colaborativa de gestión de proyectos empresariales

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