8 formas de decir que “no” y además quedar bien

8 formas de decir que “no” y además quedar bien

En el mundo laboral se dan infinidad de situaciones diferentes. Una de las más habituales está relacionada con la obligatoriedad de negar algo, ya sea esto un favor o una oportunidad. Este rechazo suele ser entendido como una situación incómoda para la persona que tiene que decir “no” y percibido de muchas maneras diferentes por los receptores. Sin embargo, existen fórmulas que permiten negar una propuesta y, encima, quedar bien con la audiencia a la que uno se dirige.

1.- Aprender a decir no. Son diversas las ocasiones en las que en el trabajo uno se encuentra a gente incapaz de escuchar un “no” por respuesta. Estos receptores son arduos en reflejos, por lo que probar opciones que declinen sus proposiciones se antojan como una actitud complicada. Al final, no hay mejor respuesta que la sinceridad y echar mano de la necesidad de decir que “no” a algo, respondiendo de la siguiente manera: “Tengo como reto mejorar mi habilidad a decir que no, por eso siento decepcionarle y seguir practicando este deseo”.

2.- Falta de cualificación. Muchas de las peticiones que se reciben en una oficina resultan difíciles de llevar a cabo. De hecho, su elaboración resulta más un incordio que una ayuda para el que la recibe. Por eso, es interesante contestar diciendo que uno no está en condiciones para hacer lo que se le está pidiendo y, en su lugar, ofrecer una alternativa, añadiendo “aquí puedes encontrar lo que buscas”.

3.- Seguir insistiendo. De igual manera, son infinidad de situaciones en las que uno se puede sentir abrumado cuando se le pide ayuda. De ahí que la mejor respuesta sea decir que se tiene mucho trabajo pero que, no obstante, se siga insistiendo en ello. Este filtro ofrece pistas sobre los interlocutores, ya que, aquellos que realmente presenten interés para contactar con uno volverá a intentarlo en otras ocasiones.

4.- Otras personas. Una alternativa a la petición de ayuda y el rechazo es derivar el reclamo a otra persona igualmente preparada para dicha tarea. De hecho, poner en contacto al que solicita ayuda con otro profesional se da cada vez más en el ámbito emprendedor, con muy buenos resultados.

5.- Fuera de juego. Al igual que muchas personas se ponen en contacto con uno porque conocen sus fortalezas, también se puede dar el caso de que la petición que requieran esté fuera del alcance de nuestras manos. De ahí que sea fundamental poner en contacto a esa persona con alguien que trabaje la misma materia y que, efectivamente, puede realizar esa ayuda. Sin embargo, esta posición supone incluye una contrapartida, pues si se utiliza esta forma se desconoce cómo recibirán las propuestas las personas a las que se derivan las ayudas.

6.- Posponer. En ocasiones, es posible que de todas las peticiones que se reciben resulte imposible trabajar sin algo de ayuda. De hecho, son cada vez más los profesionales que cuentan con colaboradores, de modo que las peticiones de ayuda se deriven a estas personas. Así, este especialista es el encargado de recibir las propuestas y de responderlas automáticamente con una contestación educada en la que se declare con sinceridad el retraso de la contestación.

7.- Varias propuestas similares. A menudo las propuestas de ayuda que se reciben son tan similares que hay quien se inclina por poner en contacto a los peticionarios y que estos, una vez juntos, tomen decisiones al respecto. Esta modalidad de respuesta se produce, sobre todo, en el ámbito educativo y, fundamentalmente, en el universitario, ya que los alumnos suelen preguntar al profesor cuestiones parecidas.

8.- Priorizar. No siempre responder con una negativa puede generar una respuesta positiva en la audiencia. De ahí que sea necesario apuntalar el compromiso que se tiene con la otra persona y dar a entender que se está rechazando dar ayuda antes de prestar ayuda al solicitante.


Yepali

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