Lista tipo checklist

6 grandes fallos que se cometen en las empresas todavía

 

  • Apoyar el grueso de nuestras comunicaciones diarias e intercambio de conocimientos en las cadenas de emails.

Cuántas veces hay que repasar emails antiguos o adjuntos, perdidos en esta gran marea de comunicación virtual, para localizar algún dato, alguna idea o decisión importante o revisar una argumentación. Un trabajo tedioso, no hay duda, de ahí que cada vez sean más las empresas que se rebelan ante la tiranía de los correos corporativos y empiezan a utilizar nuevas herramientas tecnológicas (redes sociales empresariales, gestores de tareas o proyectos…) para comunicarse mejor (interna y externamente), organizarse de forma más eficiente o aumentar el rendimiento de los empleados.

Es más, las aplicaciones de productividad se han disparado y muchas de ellas (como Yepalí) utilizan el reclamo del ‘abandona ya el email’ y ‘trabaja de otra manera’. Por qué será…

  • Celebrar muchas reuniones y muy largas.

¿Has oído hablar de la reunionitis, verdad? De esa falsa sensación de estar de verdad trabajando y produciendo sólo por celebrar muchas reuniones entre equipos de trabajo… Es un síndrome muy común, pero en realidad las reuniones pueden ser muy disruptivas. No es cuestión de no celebrarlas, pero sí pensar mucho mejor cuándo, para qué y quiénes van a ser invitados. Los expertos aseguran que tienen que celebrarse sólo para tomar alguna decisión, sino mejor optar por otro método de comunicación. Que no deben ser muy largas, ya que interrumpen las tareas diarias de los miembros que asisten a ellas, y con la asistencia de las personas estrictamente necesarias.

  • Luchar por concentrarse en una oficina llena de ruidos y distracciones.

Hay empresas nuevas que optan por oficinas con diversos espacios, de trabajo colaborativo, los puestos individuales y salas donde relajarse y concentrarse en tareas más exigentes. No obstante, es cierto que estas oficinas más modernas, pensadas para el bienestar de los empleados, no abundan todavía en nuestro país, más bien lo contrario. Oficinas grises donde los teléfonos suenan continuamente, la gente charla en alto sobre cuestiones no siempre profesionales o el jefe viene a verte o te llama cada dos por tres. Entonces, ¿por qué no dejar al trabajador qué elija si algunos días prefiere trabajar desde casa o desde cualquier sitio fuera de la oficina? ¿O por qué no apostar por una mayor flexibilidad de horarios? Por lo menos permitir la opción de tomar este tipo de decisiones a los propios trabajadores. Las encuestas dicen que muchos estarían encantados de tener la oportunidad de trabajar desde casa, aunque no sean todas las jornadas…

  • Confundir compromiso y profesionalidad con presentismo y disponibilidad total

Uno de los grandes problemas de nuestra cultura empresarial y uno de los principales obstáculos a la productividad laboral son las largas jornadas de trabajo que caracterizan a España. Estamos en la oficina mucho más tiempo que en la mayoría de países europeos y, sin embargo, tenemos tasas bajas de rendimiento. En muchas empresas de otros países y en algunas en nuestro país se prioriza ya el trabajo por objetivos y el rendimiento de cada empleado, antes que el estar presente muchas horas en la oficina o estar siempre disponible para los jefes.

  • Tener miedo a la innovación.

Cuánto cuesta a las empresas cambiar algo o empezar a trabajar de forma distinta, ¿verdad? Muchas veces se critica a los empleados y se les apunta como principales detractores a las transformaciones o a la implantación de nuevos sistemas, procesos o herramientas. No obstante, con gran frecuencia es el desconocimiento de los propios directivos o su incapacidad para trasladar a los empleados cuáles son los beneficios a obtener, lo que en realidad frustra la innovación empresarial. En este sentido, siempre se mira a las compañías más jóvenes o a las start ups cuando se aborda el tema de innovar, como ejemplo de empresas que no tienen miedo a emprender, transformarse, hacer algo de forma distinta o simplemente a fracasar. Y es que estos emprendedores jóvenes siempre sacan lecciones constructivas hasta de los desatinos.

  • Obviar la importancia de una buena gestión y liderazgo.

Qué fácil es culpar a otros, muchas veces a los que están por debajo en el escalafón, de los desaciertos, los fracasos a la hora de acometer proyectos y la pérdida de oportunidades de negocio… La realidad es que en numerosas ocasiones si esto ocurre no es tanto producto de un mal desempeño o bajo rendimiento de los equipos profesionales, si no más bien de un erróneo ejercicio de liderazgo o una penosa gestión de los recursos humanos. Al igual que la innovación determina la competitividad de una empresa, la gestión del talento y el liderazgo de los equipos también es fundamental para el éxito.

 

Infografía sobre los seis grandes fallos de las empresas

Infografía sobre los seis grandes fallos de las empresas


Yepali

Plataforma colaborativa de gestión de proyectos empresariales

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